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Muerte por miedo.

febrero 17th, 2010 Posteado en Sin categoría
Texto: Eduardo Jorge Herrero.

De un tiempo a esta parte son numerosas las películas de terror que inundan las carteleras. Este “miedo artificialâ€, aunque sea durante hora y media, se ha convertido convertido en objeto de consumo y hasta de placer. El ir al cine a liberar adrenalina (aunque no sea necesario que existan escenas violentas, con sangre y vísceras de por medio) está de moda en un sector joven de nuestra población. Creo que se pasa con la edad el ir a ver estas películas. Pero el morir de miedo, a lo largo de la historia de la humanidad, ha sido una realidad y me recordé al pionero en la investigación de la fisiología hormonal. Se llamaba Walter Bradford Cannon y fue uno de los fisiólogos americanos más respetados del siglo XX . Nació el 19 de octubre de 1871 en Prairie du Chen, Wisconsin. En 1896  entró en la escuela de medicina de Harvard. En esta escuela, Cannon vio la oportunidad de integrarse en su equipo de investigación en los recién descubiertos rayos X y con ellos comenzó a explorar el mecanismo fisiológico de la deglución. En 1906 ascendió a Profesor de Fisiología y ocupó la cátedra de este departamento en la Universidad de Harvard. Paralelamente a sus estudios en Fisiología, se sintió atraído por lo que podemos llamar la “Fisiología de las emocionesâ€. Durante sus estudios previos en el año 1897, se dio cuenta de que cuando experimentaba con animales asustados, de alguna forma alteraba los movimientos peristálticos de sus estómagos e intestinos, situación que llevaba al cese de actividad  de una forma abrupta o repentina.

Cannon recogió evidencias que demostraban que cuando un animal es excitado fuertemente y de una manera continuada, el sistema nervioso autónomo combinado con la hormona adrenalina, provocaban en el animal una respuesta de emergencia que consistía en “escapar†o “lucharâ€. El sistema “simpático-adrenal†es el director de orquesta de estos cambios que producen un aumento en la tensión sanguínea, alteraciones en la disponibilidad de la glucosa circulante en la sangre, un aumento del aporte sanguíneo a los músculos y otros efectos fisiológicos que llevan a una “violenta explosión de energíaâ€. Cannon describió todos estos eventos en su libro “Cambios corporales durante el dolor, hambre, miedo y la iraâ€, publicado en el año 1915.

Durante los años de la I Guerra Mundial, Cannon contribuyó con su experiencia en fisiología en varios hospitales de campaña en Inglaterra y Francia, estudiando las consecuencias de  las hemorragias de los soldados (hoy lo conocemos como choque hemorrágico). En 1928, comenzó a poner una mayor atención en las implicaciones clínicas de sus descubrimientos en fisiología. De esta forma se convirtió en una autoridad en el emergente campo conocido como Medicina Psicosomática. En su correspondencia con el Dr. Cleland de la Universidad de Adelaida (Australia), éste le comentaba que había casos de nativos que habían fallecido por “haber sido apuntados con un hueso†por el hechicero de la tribu. Cannon recogió testimonios similares ocurridos en América del Sur, Ãfrica y Nueva Zelanda. Durante estos años, en sus trabajos demostró que es posible la muerte por fenómenos como “vudúâ€, describiendo una serie de casos en los cuales el terror, debido al estrés emocional provocado, es capaz de producir la muerte de una persona. Los casos descritos por antropólogos y examinados por Cannon demostraban que los muertos por “vudú†no tenían signos de fiebre, ni dolor, ni ningún tipo de enfermedad. Simplemente el terror provocado por el hechicero generaba una serie de alteraciones orgánicas capaces de producir situaciones fisiológicas que conducían a la muerte.

Del mismo modo, Cannon describe un fenómeno parecido más cercano a nosotros. La muerte por estrés emocional ocurrida durante la Guerra Civil española. Cannon, recoge el testimonio de un psiquiatra español, el Dr. Mira, que certifica la muerte “por miedo†en algunas personas acosadas por miembros de las facciones opuestas. El Dr. Mira llamó a ese fenómeno “ansiedad malignaâ€. Los que lo sufrieron presentaban signos mentales de  fatiga, angustia, perplejidad y falta de descanso nocturno. Fisiológicamente se  acompañaba todo ello de un pulso rápido (120 lpm), respiración acelerada (tres veces el ritmo normal), a lo cual se añadía  la falta de comida y agua. En algunos casos la muerte se producía en tres o cuatro días sin otros síntomas de enfermedad.

Al comienzo  de la década de 1930, Cannon era ya una figura pública y política. Se había involucrado en defender la experimentación con animales frente a los ataques de los antiviviseccionistas y se implicó en política defendiendo a la comunidad científica de los países con regímenes fascistas. Falleció en 1945, habiendo sido reconocido como un gran investigador, profesor y modelo de hombre público.

El miedo, en definitiva, es algo más serio de lo que podemos pensar y puede llevar, en situaciones límite, a la muerte.

Una respuesta a “Muerte por miedo.”

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