¡Qué bello es vivir!
Texto: José Luis Ferrero.

Este clásico drama navideño con ciertos tintes de comedia y fantasía, fue dirigido con tono alentador y optimista por Frank Capra en 1946 e interpretado por un memorable James Stewart y una angelical Donna Reed. Posiblemente sea una de las películas que más veces se ha emitido en todas las televisiones del mundo, y por más veces que uno la vea, le sigue trasmitiendo profundas emociones y sentimientos encontrados, que terminan arrancando una lágrima de alegría limpia y sincera. ¡Qué bello es vivir! no sólo se ve, sino que se contempla, se absorbe en un suspiro.
En este maravilloso film, podemos vislumbrar el encarecido enfrentamiento de una sociedad materialista, manipuladora y despiadada, interpretada magistralmente por Lionel Barrymore en el papel del Sr. Potter, frente a otra sociedad humilde, bondadosa y fiel, valores que en nuestra sociedad actual brillan por su ausencia, encarnada con una naturalidad inconmensurable por un genial James Stewart.
Nunca podré olvidar la escena en la que “George Bailey”, nuestro protagonista, regresa corriendo como un loco a su casa deseando feliz navidad a todo lo que encuentra a su paso, porque seguramente no he visto a nadie más feliz por estar vivo.
La cinta también me ha hecho reflexionar sobre el sentido de la vida. ¿Qué hubiese sido de algunas personas a las que me unía algún tipo de relación sentimental, si yo no hubiese aparecido por sus vidas? ¿Hice realmente algo importante por alguien, que pudo influir positivamente en su destino? Lo único que a día de hoy sí tengo claro, es que el que siembra en la vida siempre recoge, como le pasa a nuestro protagonista, y muchas veces cuando me levanto y veo a mi hijo, una frase de aliento me viene a la mente y me digo ¡Qué bello es vivir!