James Bond al servicio del mejor postor.
Texto: Óscar Gracia González
Si no llega pronto un comprador, la “Metro†podrÃa dejar de funcionar después de mas de 85 años de historia y de pelÃculas inolvidables. La dramática bajada de ventas de DVD, vÃctimas del pirateo y de ventas de pelÃculas a domicilio y por internet, obligó a la compañÃa a ponerlo todo en venta, inclUyendo su colección de tÃtulos, más de 4.000 en total. Los expertos calculan que todo lo que tiene la “MGM†podrÃa estar valorado en unos 1.000 millones de euros. La situación, por tanto, de estos mÃticos estudios, escenarios de pelÃculas tan famosas como “Lo Que El Viento Se Llevóâ€, “El Mago de Ozâ€, “Ben-Hur†o “Doctor Zhivagoâ€, es bastante crÃtica y hasta el momento todavÃa continúa abierto el plazo para quiEn quiera pujar. El lote incluye al mejor espÃa del mundo, Bond, James Bond… ¿Una ganga?

SÃ, ir al cine es una pasta. SÃ, las pelÃculas originales en DVD se han convertido para muchos de nosotros en un preciado artÃculo de lujo (y deseo). Y sÃ, todos somos conscientes del daño que producimos al género cinematográfico cada vez que aceptamos la descarga del último estreno, por malo que éste sea, desde algún anónimo servidor, sin importarnos la calidad, el idioma o incluso las risas enlatadas del público que asistió a presenciar dicho estreno (privilegiados económicos de esta sociedad). Pero cada acción tiene una reacción y, en este sector en concreto, se estaba esperando desde hace algunos años. La industria del cine ya no es rentable y si hubiera que buscar culpables, podrÃamos acusar a los costes de producción, los cachés de las estrellas, el elevado precio de distribución frente a una escuálida recaudación en taquilla o en el lineal del video club…. y, sin duda, usted y yo, y el amigo que está sentado a su lado también lo somos.
El león de la Metro.
Recuerdo que cuando era pequeño, 8 o 9 años, mi madre nos llevaba a los cuatro hermanos, invierno tras invierno, al cine Proyecciones en la calle Fuencarral de Madrid, donde “ponÃanâ€, invierno tras invierno, “Lo que el viento se llevóâ€. Eran de esos pases con intermedio, en los que la gente salÃa a los pasillos de la sala a echar un cigarro y comentar cuan guapo era Rhett Butler o la tremenda personalidad de Scarlatta O’Hara. Ya desde entonces, cada vez que escuchaba rugir al león en la cartela de presentación de la productora, me producÃa un cosquilleo, como si algo maravilloso estuviera a punto de acontecer. Con el paso de los años, las productoras han ido perfeccionando sus cartelas de presentación hasta unos niveles de realismo y sonorización increÃbles pero, fÃjense, la de la Metro sigue siendo la misma que sus abuelos, mis padres y yo mismo llevamos viendo década tras década. Por eso, cada vez que veo una pelÃcula de la Metro y observo al león detrás de la orla hecha con pelicula de cine o escucho su rugir bajo las palabras “Ars Gratia Artisâ€, vuelvo a estar sentado con mi madre y mis hermanas en las viejas butacas del, ahora, reconvertido Multicine Proyecciones o en el cine Canciller viendo “Ben-Hur†con mi abuelo, o riéndome con mis amigos de primera juventud mientras veÃamos al “Inspecteur Clouseau†persiguiendo a la Pantera Rosa.
Pero por encima de todos estos fantásticos personajes que la Metro Goldwind Mayer nos ha brindado, por encima de Dorothy juntando sus zapatos rojos para volver al hogar, por encima incluso de Rick y su bar en Casablanca, para mà siempre estará el mejor espÃa del mundo, al servicio de su Majestad y con licencia para matar: Bond, James Bond.
Todo apunta a que el elegante agente está herido de muerte pero, entre usted y yo… de peores le hemos visto salir. ¿Verdad?

El mejor Bond.
No es mi intención escribir un artÃculo más sobre la historia cinematográfica de Bond. Para eso ya está Google, donde podrá encontrar un millar de artÃculos sobre este tema. La idea que me ronda la cabeza estos dÃas, a raÃz de leer la noticia de la quiebra de la “Metro†y la posible desaparición de la saga Bond, es la que todos hemos tenido en alguna reunión, en alguna charla de cine, con amigos o familiares, el Ying y el Yang, la cara o la cruz, la eterna pregunta: ¿Quién ha sido mejor Bond?
Personalmente lo tengo claro. James Bond es a Sean Connery como Camarón a la isla. Indiscutible e indisoluble. Pero ¿por qué casi todos elegimos al mismo? ¿Qué tenÃa Sean Connery que no tuvieran Roger Moore, Timothy Dalton, o el triste y traumatizado Daniel Craig? La respuesta, a mi entender, es tan corta como contundente: la clase.
El casting realizado en 1961 para la primera entrega de la saga (“Agente 007 contra el Dr. NOâ€) fue probablemente el mejor casting realizado en la historia del cine (el realizado para la tercera entrega de “Indiana Jones†tampoco está mal, casualidades de la vida, también gracias a Connery…). Los primeros candidatos al papel del agente británico fueron Patrick McGoohan y el propio Roger Moore que por aquel entonces estaba protagonizando la serie televisiva “El Santo†y rechazo la oferta del los productores Albert R. Brocolli y Harry Saltzman. Broccoli habÃa visto a Connery en un pequeño papel en la pelÃcula “Darby O’Gill and the little people†de la factorÃa Disney en el año 1959 y quedó fascinado con su impacto en la pantalla. Connery era grandullón pero se movÃa con la agilidad de un gato y esa fue la causa, aunque parezca futil, por la que Broccoli le eligió para la primera entrega de Bond. Pero Connery era tosco, poco refinado y nada sofisticado (es conocido como “El Camionero†en el mundo del cine), asi que confiaron a Terence Young, director de la pelÃcula, la tarea de refinarlo. Para ello, el director le dejó en manos de su propio sastre, que le transformó en un dandy exquisito.
El Bond sucesor
Cuando en el año 1967 Connery anunció a la prensa que tras finalizar el rodaje de “Sólo se vive dos veces†“nunca jamás†volverÃa a rodar en el papel de James Bond (el escocés ignoraba que el destino le podrÃa en el brete de volver a la pantalla en el año 83 con “Nunca digas nunca jamásâ€), la sucesión de actores que han ido encarnando al mujeriego agente británico ha sido, a veces, decepcionante y, muy pocas (una), acertada. De entre los seis actores que se han metido en el papel del licenciado asesino, sólo uno ha llegado a ser considerado el digno sucesor de Connery, no por sus cualidades como agente o por su capacidad para salvaguardar la paz mundial sino, insisto, por su clase a la hora de encender un cigarro, por su porte a la hora de enfundarse un esmoquin y recorrer la entrada del Gran Casino de turno, o simplemente la manera de pronunciar su nombre: Bond, James Bond. Efectivamente, nos referimos a Pierce Brosnan, hoy por hoy el único que ha puesto en peligro la elegancia del “Bond escocésâ€.
El Bond de transición.
Es probable que todos los actores que interpretaron o interpretarán al refinado espÃa (esperemos que alguna mega entidad financiera acuda al rescate de la “Metroâ€), sueñen con llegar a ser el “nuevo Sean Conneryâ€, pero en esta saga se está cumpliendo una regla infalible: de cada tres “Bondsâ€, uno es un fiasco recaudatorio. Y si no lo creen, vean:
·Entre Sean Connery y Roger Moore, George Lasemby hizo un triste y olvidado intento de proteger al mundo. Sólo una pelÃcula y si te he visto no me acuerdo.
·Entre Roger Moore y Pierce Brosnan, Tymothy Dalton hizo dos intentos por convencernos de que James Bond es un espÃa “del métodoâ€. Gracias pero no.
·Esperemos que Daniel Craig sea ese 007 de transición entre Brosnan y un nuevo agente que nos devuelva la fe en los Martinis mezclados, no agitados o en el champagne Bollinger del 68 y no tengamos que presenciar patéticas escenas de un Bond bipolar, traumatizado infográficamente por “nosequepasadoâ€. ¡¡Reorganicemos Spectra!!
El Bond cómico.
Yo conocà a James Bond allá por el año 1979, cuando Roger Moore se enfundó un traje espacial y llevó al agente 007 hasta el espacio en la nave “Moonrakerâ€. Roger Moore nos ofreció la cara más cómica del agente, con disparatados gadgets e infinidad de “gags†más propios de los Monty Python’s que de un super mega agente. Incluso los villanos tenÃan un puntito tierno, como Tiburón (Richard Kiel), ese entrañable grandullón con dientes de papel albal, que descubre el amor, gracias a Bond, con una jovencita (y provocadora) germana con trenzas rubias y escote infinito. En aquellas pelÃculas de Bond era muy normal escuchar bastantes carcajadas en la sala donde la proyectaban, a veces por los diálogos, otras muchas por los “gadgets imposibles†que “Q†le proporcionaba al “britanizado†agente y otras tantas por las persecuciones ilógicas que protagonizaba 007 por tierra, mar y aire. Aun con todo esto, para mÃ, Roger Moore fue un buen agente, gracioso, pero creÃble.
El peor Bond.
Sin duda alguna, el deshonor de este tÃtulo recae sobre las trabajadas (y clembuterizadas) espaldas de Daniel Craig. Parte de la culpa deberÃa recaer también en los productores que, en un afán de conseguir rizar el rizo, nos proponen conocer “el antesâ€, los orÃgenes de Bond. Por mi parte, no cuela. Para más inri, pretenden hacernos creer que el auténtico James Bond, Sean Connery, tuvo unos principios dudosos y traumáticos…. tampoco cuela. Señores productores y guionistas, no pretendan ser más papistas que el Papa y retomen la vieja y amortizable fórmula de hacer “pelÃculas Bond†para pasar buenos ratos (independientemente del abuso de las nuevas técnicas de infografÃa y tratamiento informáticos del 80% de la pelÃcula).
La mejor pelÃcula Bond.
De las 22 entregas de la saga Bond, podrÃamos hacer un ranking, un “top 5†que estarÃa encabezado, indiscutiblemente por “Goldfingerâ€, seguido por “Desde Rusia con amorâ€, en tercer lugar “Sólo para su ojos†(en este punto he de recordar que la famosa persecución del dos caballos se rodó en las “siete revueltasâ€, muy cerca de Navacerrada), en penúltimo lugar “El Dr. NO†y por último y en quinto lugar “Goldeneye†merece este dignÃsimo puesto.
El futuro de Bond.
Las 23 pelÃculas protagonizadas por el ya inmortal 007 al servicio de Su Majestad, con su desfile de malvados de catálogo, mujeres mareantes, perturbadores sex symbols masculinos, ultralujo al alcance de casi nadie y piruetas de acción basadas en rizar el rizo hasta la extenuación y trastocar lo imposible en tan solo improbable, podrÃan cambiar de manos: varias compañÃas, entre ellas de manera especial Lions Gate, ya han hecho saber su interés por el tesoro Bond.
Perdón…, ¿dije 23 pelÃculas? Craso error. Contando bien y siendo exactos, hay que hablar de 22 y no de 23, a no ser que se incluya como pelÃcula Bond esa secuela de Quantum of Solace que estaba en preparación bajo la supervisión del mismÃsimo Sam Mendes…, hasta que los problemas de MGM la dejaron en barbecho. “Con motivo de la constante incertidumbre que rodea el futuro de MGM y del fracaso a la hora de poner en venta la compañÃa, hemos decidido suspender la producción del Bond 23 de manera indefinidaâ€, explicaban en abril a través de un comunicado los productores Barbara Broccoli y Michael G. Wilson, de EON Productions. EON posee desde hace 15 años los derechos para la realización de las pelÃculas de la saga, pelÃculas que son producidas bajo las siglas MGM. Hay que recordar que los dos últimos tÃtulos de la colección, Casino Royale y Quantum of Solace, fueron coproducidos por MGM y Sony Pictures, y recaudaron más de 1.200 millones de dólares en taquilla.
Pero no es 007 el único afectado por la hecatombe financiera de la Metro. El último y cruel teletipo sobre su estado financiero llegaba hace poco más de un mes, cuando el mexicano Guillermo del Toro anunciaba que abandonaba la dirección de uno de los proyectos más esperados del año por los aficionados, “El Hobbitâ€, basado en la novela homónima de J. R. R. Tolkien y precuela de la monumental saga de “El señor de los anillosâ€. Del Toro habló de “retrasos, complejidades contractuales y otros obstáculos†para explicar su decisión, que calificó de “traumáticaâ€. El futuro de “El Hobbitâ€, en manos del neozelandés Peter Jackson como productor, está ahora mismo en el aire y, en cualquier caso, serÃa un milagro que fueran las siglas MGM las que llevaran la pelÃcula a las pantallas. Su rodaje tenÃa que haber arrancado el pasado mes de marzo.
Asà con todo, y después de haber dado mi (muy compartida) opinión, no encuentro mejor manera para terminar este pequeño homenaje a la Metro y a Bond, que hacerlo de la misma forma que terminan las pelÃculas de agente británico. Al finalizar los tÃtulos de crédito (sÃ, yo soy de los que se leen todos los tÃtulos de crédito), la última frase siempre fue la misma:
James Bond volverá.













