El yoga y lo social.
Texto: Tamara Rivas.
Años llevo enseñando yoga, hatha yoga. Años creyendo que habÃa dejado mi profesión anterior, la sociologÃa. Nada más alejado de la realidad. ¿Qué es el yoga? Desde la estereotipada mirada de los anuncios de los medios, el yoga es relajarse, cantar “OMâ€, sentarse en postura de meditación, algo asà como entrar en éxtasis.
El jueves pasado me corté seriamente un dedo con la puerta del coche. Se quedó pillado, observé atenta la situación y abrà la puerta para sacar el dedo. Con el dedo agarrado fui andandito a mi trabajo. Cuando llegué, el dolor punzante latÃa profundo y penetrante, comencé a marearme y pedà ayuda. ¿Cómo es que te mareas tú, que haces yoga? preguntó alguno de los presentes. No respondÃ, continué observando, atenta. SentÃa el dolor, el latir, el mareo, el revuelo. Me tumbé un ratito en la entrada, en un banco. En esas situaciones está permitido saltarse lo social. Cierto. Una primera cura en el ambulatorio y marcha a la mutua “porqueesaccicentelaboral†me dijeron los sabios del lugar. Y me educaron en el proceso a seguir. Y yo se lo agradezco. Te tenemos que recolocar la uña, dijo el médico, ¿te sientas o te tumbas? Creo que mejor tumbada, dije, “que antes me mareé un poco del dolorâ€. Pero tú no haces yoga? Dijo la enfermera. No respondÃ, permanecà atenta a los acontecimientos. Me tumbé, me pincharon, revolotearon alrededor de mi dedo “paravercómosecolocaesoâ€, el doctor hizo su trabajo con la uña y me vendaron el dedo.
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